bostezo y empatia

¿En alguna ocasión has bostezado después de ver bostezar a otra persona? A mí me sucede incluso oyendo un bostezo por teléfono.

Muchos animales son capaces de bostezar. Los perros, por ejemplo lo hacen para liberar tensiones, entre otras razones.

Un bostezo dura un promedio de seis segundos. Sin embargo sólo es contagioso entre los humanos. Los bebés también bostezan en el vientre de su madre.

Tanto griegos como mayas pensaban que el bostezo era un intento del alma por escapar del cuerpo. También existen normas en otras culturas ancestrales como la hindú, donde bostezar en público era algo parecido a un pecado.

Se han realizado multitud de estudios acerca del bostezo y la forma en la que se “contagia”. Uno de los primeros fue Moore (1942) que realizó un estudio científico en iglesias y capillas. En oficios religiosos realizados a diferentes horarios introdujo “bostezadores” especialmente entrenados y pudo comprobar que estos eran capaces de provocar bostezos en los asistentes. Así mismo, comprobó, mediante grabaciones en un gramófono, que las personas invidentes bostezaban más que el grupo control de personas videntes. Otra de sus conclusiones fue que el cansancio no era un elemento necesario para que se produjesen bostezos.

Un estudio realizado por la Dra. Catriona Morrison, psicóloga experimental en la Universidad de Leeds (Reino Unido), señala que el “bostezo contagioso”, que se produce cuando bostezamos al ver bostezar a otra persona, está fuertemente ligado a la empatía.

En este estudio descubrieron que las personas muy empáticas se contagian de los bostezos de otras personas, tres veces más que las personas con habilidades sociales menos pronunciadas. Los resultados sugieren que el bostezo contagioso, tiene una clara función social. Sin embargo bostezar es un proceso que no está bajo el control consciente.

Para el experimento reunieron en una sala de espera a cuarenta estudiantes de psicología y cuarenta de ingeniería para realizar un experimento. Sin embargo en la sala había sentada una persona que formaba parte del equipo investigador, un “bostezador”. Su misión era bostezar diez veces en diez minutos, mientras el resto del equipo observaba en secreto sus reacciones.

Como promedio, los estudiantes de ingeniería bostezaron 1,5 veces en respuesta al bostezador, mientras que los estudiantes de psicología bostezaron 5,5 veces.

Posteriormente los estudiantes se sometieron a una prueba para medir en qué grado tenían desarrollada su capacidad de apreciar el estado emocional de los demás. Este estudio consistía en un ejercicio en el que debían identificar el estado emocional de una persona mirando una imagen de sus ojos mientras el resto de la cara estaba oscurecida.

Los estudiantes de psicología obtuvieron dos puntos más que los de ingeniería, en una escala de 40 puntos. Una diferencia pequeña, pero significativa.

Por otra parte el Dr. Gordon Gallup de la Universidad de Albany (Nueva York) llegó a unas conclusiones similares. Aunque postula que la utilidad del bostezo es ayudar a comunicarnos y compartir información en el grupo social en el que nos encontramos.

Para Gallup el “bostezo contagioso” se inicia al ver, oír, leer o pensar en otra persona que bosteza. Puede ser un comportamiento que realizaban los primeros grupos de seres humanos para evitar ser atacados por los depredadores. Gallup sostiene que el bostezo transmitido en grupo lo volvía más vigilante y podía detectar el peligro más eficazmente.

Posteriormente Gallup utilizó resonancia magnética funcional (FMRI) en sus investigaciones. Examinaba los cerebros de los individuos objeto de sus estudios mientras observan como otra persona bostezaba. Pudo comprobar cómo se producía una actividad neuronal especial y específica en áreas del cerebro que desempeñan el auto-procesamiento y la memoria autobiográfica. Dichos descubrimientos apoyaban la hipótesis de que el bostezo contagioso puede formar parte de una red neuronal involucrada en la empatía. Conclusión que también apoyaba las hipótesis anteriores de que el bostezo contagioso está relacionado con una tarea de reconocimiento facial.

Esto dicen los investigadores, diferencias pequeñas pero “significativas”.