Seguramente has vivido alguna experiencia en la que tu corazón de ha disparado. Algún momento en el que te has sentido muy feliz, en el que puede que notases que se te aceleraba, o quizás esas mariposas en el estómago, la primera vez que te enamoraste…. O muy triste aquella vez que te “rompieron el corazón”.

El corazón tiene su propio lenguaje, los latidos. Y late de diferente forma dependiendo de la emoción que estás sintiendo en cada momento. Unas veces late de forma continua, tranquila, firme y suave a la vez. Otras veces el latido es discontinuo, alterado, irregular, en fin “caótico”.

¿Cómo es que el corazón late de forma diferente dependiendo de las emociones?

Pensamos que el corazón es puro músculo, y solo eso, que su función únicamente es la de bombear sangre para que el oxigeno llegue a todas las células de nuestro cuerpo. Y que el cerebro es el que controla todo el sistema nervioso, único lugar donde se encuentran las neuronas, donde se piensa y se siente. Sin embargo estamos muy equivocados…

En el cerebro existe una región llamada ínsula, esta zona esta hiperconectada con todo el cerebro, y además con el corazón y el intestino. Entonces, si el corazón es solo músculo ¿cómo se pueden conectar corazón y cerebro? A través de neuronas, puesto que el corazón también es un pequeño cerebro, junto con el intestino.

Volvamos a las emociones. Tal y como las emociones afectan a la temperatura corporal como comentábamos en el artículo: Saber cómo las emociones afectan al cuerpo ayuda a tomar mayor consciencia de ellas; también se reflejan latido a latido, en nuestro ritmo cardíaco. El corazón segrega la hormona ANF (Factor Natriuretico Auricular), que se encarga de regular la homeostasis (el equilibro del cuerpo) y está implicada en la regulación de la tensión arterial. Uno de los efectos de esta hormona es inhibir la producción de hormona del estrés, y regular la producción y liberación de oxitocina (la hormona del amor).

Las emociones interfieren también en el campo electromagnético del corazón, que es miles de veces más potente que el del cerebro. Dependiendo de las emociones que estemos experimentando se encuentra equilibrado o por el contrario se vuelve caótico.

El corazón envía mucha más información al cerebro de la que recibe de él. Además puede activar o inhibir determinadas áreas del mismo. Es el único órgano que puede hacer esto. De forma que cuando sentimos emociones positivas nuestro cuerpo está en armonía, equilibrado, los latidos de nuestro corazón son acompasados y si hay variaciones en el ritmo cardíaco, como por ejemplo por hacer ejercicio, son regulares y rápidas. Decimos entonces que la “coherencia cardíaca” es alta.

Sin embargo cuando sentimos emociones negativas nuestro cuerpo está en situación de estrés, los latidos de nuestro corazón son irregulares, y le cuesta variar el ritmo cardíaco porque ya está realizando un sobreesfuerzo; las variaciones son bruscas, mayores y en muchos casos desproporcionadas, la “coherencia cardíaca” es baja.

En la imagen siguiente puedes ver la variación de ritmo cardíaco cuando se sienten dos emociones diferentes: una positiva y la otra negativa.

¿Cómo tener una coherencia cardíaca alta?

Cultivando las emociones positivas. Eso no significa que luchemos contra las emociones negativas, puesto que ellas nos avisan de qué está pasando en nuestro interior. Sino observándolas, observando nuestros pensamientos y dándonos cuenta de esas emociones que estamos sintiendo, sin juzgarlas.

Desde la PNL aprendemos a identificar qué y cuándo se generaron aquellas emociones que nos hacen sentir mal y a recuperar nuestros propios recursos para enfrentar con éxito las vivencias tanto pasadas como futuras. A cuidar la comunicación con los demás, de forma que les llegue aquello que verdaderamente queremos comunicar, evitando así malentendidos que posteriormente pueden hacernos sentir esas emociones negativas. A generar nuevos comportamientos enfocados a los objetivos que nos hemos definido. A cambiar aquellas creencias que nos limitan.

También a darnos cuenta de cómo actúan los demás y para qué lo hacen, de forma que podamos tener otra visión de la parte que nos afecta. Así aprenderemos a desvincularnos de las emociones ajenas y conectar con el estado de “centramiento” en el que estamos en equilibrio y en Coherencia Cardíaca alta.

Desde la PNL Generativa vamos un poco más allá, trabajando con las tres mentes: cognitiva (cerebro), somática (cuerpo) y de campo (abarca conexiones y relaciones mucho más amplias que nosotros mismos).

De esta forma todo nuestro sistema estará en equilibrio. Como se refleja en una de las presuposiciones de la PNL: “La mente y el cuerpo forman un sistema en el que se influyen mutuamente”.

¿Qué te puede ayudar?

Aquí te dejamos dos propuestas que te ayudarán a conseguir y mantener la coherencia cardíaca alta.

Mindfulness o Conciencia Plena, seguramente ya has oído hablar de esta técnica, que incluye relajación, meditación y yoga. Consiste en “estar presente” en lo que estamos haciendo en cada momento, lo que está ocurriendo. Así aprendemos a afrontar conscientemente la enfermedad, el malestar, el estrés, las emociones y las vivencias que nos trae la vida.

Técnica para generar y mantener ondas cardíacas coherentes, esta técnica consiste en los siguientes pasos:

  1. Enfoca tu respiración en el corazón, siéntelo, incluso puede que escuches o notes su latido.
  2. Lleva tu respiración al corazón, como si respirases en él.
  3. Recuerda aquella experiencia positiva que tanto te llena y llévala a tu corazón.
  4. Siente esa experiencia, las emociones que sientes en ella, los colores que puedes ver, los sonidos que escuchas, lo que siente tu piel, tus manos y expande esa sensación por todo tu cuerpo.

Para que sea efectiva, esta técnica se tiene que realizar diariamente con las siguientes pautas:

  • 5 minutos cada sesión, como máximo veinte minutos.
  • 5 segundos inspirar y 5 segundos expirar. Seis respiraciones por minuto, 10 segundos cada ciclo (inspirar y expirar).
  • 3 sesiones cada día:
    • Mañana, al levantarte
    • Mediodía, antes de comer
    • Tarde/noche, antes de cenar

En el siguiente video podrás ver una clara explicación del especialista en neurología, Luciano Sposato.