El próximo viernes seis de octubre se celebra el Día Internacional de la Sonrisa. Esta celebración fue inventada en 1999 por Harvey Ball (el diseñador de la cara sonriente) que elaboró una campaña de marketing para mejorar el ánimo de los trabajadores de dos compañías aseguradoras que se fusionaban.

El “Informe sobre la Sonrisa” que realiza la ONU cada año desde 2012, revela que de los 155 países estudiados, Noruega es el país más feliz. España se encuentra en el número 34 y África es el continente más infeliz. Lo cual desvela que los españoles estamos entre los países que más reímos.

Quizás has oído la expresión: “a mal tiempo buena cara” o esta otra: “reír es la mejor medicina”. Puede que te parezca una utopía, sin embargo se han hecho numerosos estudios sobre la risa, que han concluido que sonreír tiene innumerables beneficios para la salud y el estado emocional de las personas.

La sonrisa es innata y genética, no se aprende por imitación y tiene el mismo significado en diferentes culturas. Paul Ekman ha estudiado la sonrisa durante más de cuatro décadas y ha llegado a identificar más de 40 tipos de sonrisas. Ekman realizó diversos estudios en la tribu Fore (Nueva Guinea) donde pudo observar que sus miembros reían ante las mimas situaciones en que lo hacemos en Occidente. También identificaban la sonrisa en diferentes fotografías de personas de otras culturas que sonreían. Puede haber diferencias sutiles, ya que en la cultura japonesa la sonrisa se centra más en los ojos, mientras que los europeos y americanos la centramos más en la boca.

Cuando nos reímos se contraen doce músculos faciales, además del diafragma y diferentes músculos del abdomen y del pecho. En total unos cuatrocientos músculos se ponen en marcha en una carcajada, entre los que también se pueden contar algunos músculos del estómago que solo se contraen cuando reímos.

Conforme nos vamos haciendo mayores, reímos menos. Los adultos reímos una media de diecisiete veces al día, mientras que los niños lo hacen alrededor de unas cuatrocientas veces.

Generalmente reímos cuando estamos alegres, satisfechos, felices, enamorados, disfrutamos… y dichas emociones afectan a todo nuestro cuerpo. Como hablábamos en un artículo anterior: “Saber cómo afectan las emociones al cuerpo ayuda a tomar mayor consciencia de ellas”. La alegría es una de las seis emociones básicas definidas por Paul Ekman en 1975.

Al sonreír segregamos cuatro tipos de hormonas que mejoran considerablemente nuestro estado tanto físico como emocional:

      • Endorfinas, analgésicos naturales. Elevan los umbrales del dolor, estimulan los centros de recompensa del cerebro y potencian el sistema inmunitario…
      • Serotonina, la hormona de la felicidad, equilibra el estado emocional. Regula el sueño, el apetito y la presión.
      • Dopamina, la hormona del placer y la motivación.
      • Oxitocina, la hormona del amor.

Tal y como hablábamos en el artículo: ¿Cómo generamos nuestros estados internos? Si un suceso provoca en nosotros una emoción y una respuesta, podemos decir que una emoción provoca un comportamiento, en este caso sentimos alegría o felicidad, nuestra respuesta será la sonrisa. También puede ocurrir al contrario, una sonrisa puede provocar una emoción, un estado de ánimo.

Entonces, el hecho de sonreír aunque no tengamos ganas ¿Podría provocar en nosotros una emoción de felicidad o alegría?

Existen diferentes estudios, unos que intentan apoyar esta hipótesis y otros que intentan desmentirla. El más conocido es el que publicó Fritz Strack de la Universidad de Mannheim (Alemania) en 1988: “Inhibiting and Facilitating Conditions of the Human Smile”.

En este estudio se analizaron dos grupos de personas que leyeron tiras cómicas. Uno de los grupos sostenía un lápiz entre los dientes, sin que pudiese tocar los labios; este gesto es parecido a una sonrisa. El segundo grupo debía sostener el lápiz con los labios, gesto que invita a fruncir el ceño.

El estudio concluye que las personas que habían sostenido el lápiz entre los dientes (similar a la sonrisa) definieron las tiras cómicas como más graciosas que el grupo que sostuvo el lápiz con los labios (fruncir el ceño). Se han realizado estudios posteriores que confirman que la felicidad que se produce en el momento del estudio no desaparece al dejar de sonreír.

Sean o no apoyados o refutados estos estudios, la sonrisa tiene múltiples beneficios, entre los que se encuentran:

  1. Cambia el estado emocional y físico, tal y como mencionábamos más arriba, se activan los centros de recompensa del cerebro como consecuencia de la segregación de hormonas.
  2. Minimiza el dolor, debido a la segregación de endorfinas.
  3. Ayuda a dormir mejor, como causa de la acción de la serotonina.
  4. Aumenta la salud cardiovascular, se produce la dilatación del revestimiento de los vasos sanguíneos, hecho que hace que se incremente el flujo sanguíneo.
  5. Previene el infarto, al reír y moverse el diafragma se produce un masaje que alcanza también a los pulmones y al corazón, fortaleciéndolos.
  6. Genera empatía y nos convierte en personas de confianza. Cuando sonreímos nuestro lenguaje no verbal envía el mensaje a nuestros interlocutores de que pueden confiar en nosotros.
  7. Disminuye el estrés y la ansiedad, cuando reímos descienden las hormonas relacionadas con el estrés: el cortisol, la adrenalina y la dopamina. Al mejorar nuestro estado de ánimo podemos afrontar los problemas desde un estado en el que podemos acceder a nuestros recursos internos.
  8. Respiramos el doble de oxígeno, con lo que nuestros sistemas respiratorio e inmunológico se ven beneficiados.
  9. Facilita la concentración y la creatividad, al estar relajados y positivos podemos prestar más atención a nuestro trabajo, a lo que sucede a nuestro alrededor y nos podemos enfocar en las soluciones a diferentes retos en nuestra vida y nuestro trabajo.
  10. Aumenta la autoestima, al reír nos conectamos con el niño que llevamos dentro, perdemos el sentido del ridículo y nos aceptamos tal y como somos.

A continuación te invitamos a ver este vídeo de Angie Rosales, Payasa de Hospital, en el explica su experiencia con enfermos y personas mayores, creando sonrisas.