La palabra envidia proviene del latín invidia: mirar con malos ojos.

Si buscamos en diccionario de la RAE encontramos dos posibles significados:

  1. Tristeza o pesar del bien ajeno
  2. Deseo de algo que no se posee

Algunas personas la definen como un sentimiento de ira u odio hacia otras por el hecho de poseer algo que ellos quisieran tener, sea material o no.

Nietzsche, el gran filósofo alemán, define la envidia en su libro “La Genealogía de la Moral”, como: “el instinto de la crueldad que revierte hacia atrás cuando ya no puede seguir desahogándose hacia afuera. Con ella el alma humana se ha vuelto profunda y malvada, es la fuente de la nueva valoración: el resentimiento, que se vuelve creador del odio reprimido y la venganza, del débil e impotente”.

Existen infinidad de casos históricos sobre incidentes provocados por la envidia. Entre ellos el de Caín y Abel, relatado en el Génesis. Caín mato a su hermano Abel debido a la envidia que sentía hacia él.

Platón en su libro “La República o el Estado”, describe como los sofistas llevados por la envidia que sentían hacia Sócrates por su sabiduría y conocimiento, le asesinan haciéndole beber de una copa con cicuta.

Sea cual sea la definición que le damos, la palabra envidia es el sentimiento, la etiqueta, que ponemos a una emoción que nos hace sentir mal, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Esa emoción hace que sintamos diferentes sensaciones en nuestro cuerpo, esas sensaciones son tan reales que hasta pueden provocar una subida o bajada de la temperatura de ciertas zonas de nuestro cuerpo, tal y como explicamos en un artículo anterior: “Saber cómo las emociones afectan al cuerpo ayuda a tomar mayor consciencia de ellas”.

En el diagrama podemos observar como la temperatura corporal que “activa” la envidia tiene características similares a la que activan emociones como el miedo, asco, vergüenza, ira o desprecio. Todas ellas emociones que calificamos como “negativas”. ¿Podría tener algo que ver la envidia con esas emociones? ¿Qué siente una persona que tiene envidia hacia otra? Quizás sea una mezcla de todas esas emociones, que en diferentes proporciones conforman la envidia.

Si nos ponemos en la piel de una persona que tiene sentimientos de envidia, y en PNL tenemos herramientas para hacerlo fácilmente, quizás podamos darnos cuenta de que lo que siente la persona envidiosa hacia la envidiada es la mezcla de la que hablábamos más arriba, que puede deberse, al menos, a cinco razones:

  1. Esa persona tiene o ha alcanzado aquello que nosotros deseamos y nosotros no lo tenemos.
  2. Quizás creemos que no hay suficiente para todos, y si esa persona tiene eso, sea material o inmaterial (amor, reconocimiento…), para nosotros no habrá.
  3. Creemos que no disponemos de los recursos necesarios para obtener aquello que deseamos.
  4. No vemos a la persona envidiada como merecedora del bien o el objeto de la envidia.
  5. No hemos conseguido en la vida aquellas cosas que hemos deseado o que nos hemos propuesto.

Las personas envidiosas desean lo que no tienen y se comparan constantemente con los demás. Por eso se da con mayor frecuencia en entornos competitivos donde constantemente se las compara con las otras personas. Y donde todo vale para conseguir su “objeto de deseo”.

Si ahondamos un poco más en los sentimientos de una persona envidiosa, podemos descubrir que detrás de las cuatro razones que exponíamos antes se encuentra una baja autoestima y una gestión emocional deficiente. También es posible que esta persona se aísle o tenga dificultades para relacionarse con los demás. Puesto que la envidia es incompatible con la empatía; ya que las personas empáticas se relacionan con los otros desde la confianza y el respeto.

Las personas envidiosas, en general, se centran en la carencia y los aspectos negativos, ven lo que no tienen, en lugar de centrarse en sus recursos, sus capacidades y lo que SI tienen en su vida.

Aunque es muy posible que la envidia no sea tan destructiva como en un principio pudiese parecer. ¿Qué crees que respondería una persona envidiosa si le hiciésemos esta pregunta?:

Si pudieses alcanzar aquello que deseas ¿Cual de las dos opciones preferirías?:

A.- Que la persona que envidias pierda aquello por la cual la envidias.

B.- Que pudieses alcanzar lo que deseas y la otra persona mantuviera también eso que envidias.

Es muy probable que una persona envidiosa respondiese con la opción B ¿Qué piensas tú?

¿Y PARA QUÉ actúan de esta forma las personas envidiosas?

Esta pregunta nos lleva a una de las presuposiciones de la PNL: “Toda conducta tiene siempre una intención positiva”.

Si determinados comportamientos que hemos realizado durante nuestra vida, probablemente desde nuestra infancia, nos han llevado a obtener aquello que deseamos, nuestros objetivos. Seguiremos haciéndolo, aunque esas conductas generen en nosotros emociones negativas o no deseadas, o de que esos comportamientos nos lleven a aislarnos de los demás.

¿Cuál es entonces la intención positiva de la envidia?

Probablemente exista más de una intención positiva dependiendo de las personas y aquello que se envidia. Ya que la primera intención positiva de todas es “obtener aquello que se desea”.

Aunque la envidia generalmente es calificada como una emoción “negativa” porque nos hace sentir mal. Es positiva desde otro punto de vista, ya que nos avisa de que algo no está funcionando correctamente.

Explorando diferentes intenciones positivas de esta conducta, podríamos observar las siguientes:

  • La envidia nos avisa de que algo estamos haciendo mal, o “no bien” (siempre desde el punto de vista del entorno, no del juicio moral) porque no obtenemos aquello que deseamos y que la otra persona SI tiene.
  • Sobre todo en entornos muy competitivos puede avisarnos de que existe una desventaja respecto a las otras personas. En este caso podemos modelar lo que esas otras personas hacen, para estar donde están u obtener lo que ellas tienen.
  • Nos permite mejorar, al darnos cuenta de nuestras emociones y comportamientos. Primer paso para poder cambiar y sentirnos mejor.