En artículos anteriores hablábamos sobre dos de las presuposiciones de la PNL:

Otra de las presuposiciones de la PNL es: “Toda persona cuenta con los recursos necesarios para alcanzar los objetivos que desea”.

Con esta presuposición la PNL les da poder a las personas. Si tenemos la capacidad para aprender o el recurso necesario dentro de nosotros, solo tenemos que acceder a él. Es un enfoque educativo y empoderador.

Dentro del complejo sistema que conforma un organismo humano, poseemos de forma intrínseca todos los recursos necesarios para casi cualquier contexto en el que nos hallemos. No es que esté todo perfectamente ordenado y estructurado, sino que solo tenemos que acceder a nuestros recursos internos para poder ordenarlo, que es lo más importante. Quizás sea necesario que realicemos una formación, o que aprendamos a comportarnos de una forma diferente a como lo habíamos hecho hasta un determinado momento.

A lo largo de nuestra vida y dependiendo de nuestras vivencias, vamos creando toda una serie de comportamientos, basados en esas experiencias y en nuestra percepción de ellas. Estas conductas que se generan en un determinado contexto son adecuadas para ese contexto concreto. Conforme vamos avanzando puede que haya variaciones en nuestro entorno. Que además es lo deseable, eso nos indica que estamos evolucionando. Sin embargo es posible que al cambiar el entorno, esas conductas ya no sean útiles o no sean deseables. Este es el momento en que debemos acceder a esos recursos internos que todos tenemos, para poder desaprender conductas que ya no son útiles y aprender otras que sean eficaces en el nuevo contexto.

“Las personas funcionan perfectamente bien, sólo que ejecutan muy bien programas malos (depresión, falta de decisión, estar a la defensiva, etc.)”

Richard Bandler

De este modo, a través de la PNL podemos tomar conciencia del tipo de patrones de comportamiento y conductas automáticas que se han ido configurando en nuestro interior y en qué contextos son válidas. Si nos autoobservamos podemos entender nuestra forma de reaccionar y podemos aprender y usar nuevas estrategias para poder adaptarlas a las nuevas situaciones y experiencias.

Es muy importante percibir nuestras respuestas o comportamientos como útiles o inadecuadas dependiendo del contexto. Ya que si las consideramos como “positivas” o “buenas” y “negativas” o “malas”, se puede producir un rechazo o inhibición de las “negativas” o “malas”, cuando resulta que son útiles en un determinado contexto. Toda conducta es adecuada si se aplica en el contexto apropiado. Y sabremos si lo es o no dependiendo de los resultados que obtengamos.

Nuestro cerebro es como un ordenador sin botón para apagar, por tanto siempre tiene que estar funcionando. Si nosotros no le damos en que pensar, el mismo empezará a funcionar a su manera, sin importar como. Y quizás, si no le damos indicaciones, siga las de alguna otra persona, que puede que no esté pensando en nuestro propio beneficio, los medios de comunicación, etc.…

El principal recurso con el que contamos las personas es nuestra capacidad de aprender. En nuestro sistema neurológico tenemos las conexiones necesarias para originar el éxito, sólo tenemos que aprender a utilizar las adecuadas en cada momento. Lo importante es hallar la forma de acceder a los recursos que nos sean útiles cuando sea preciso.