Desde los inicios de la Programación Neurolingüística, hacia 1975 en Estados Unidos, la disciplina se ha ido conociendo, aprendiendo y practicando en casi todos los rincones de nuestro planeta. Parece que el marco de trabajo que propone la PNL encaja con filosofías de diferentes culturas, algunas de ellas incluso muy antiguas y provenientes de lugares muy lejanos entre sí.
En un afán para ir comprendiendo el pensamiento humano, la gestión de las emociones y sentimientos, la observación de estrategias vitales, las diferentes creencias y valores que aportan mayor bienestar a los seres humanos, últimamente he estado revisando cómo se explican las bases de la PNL en una escuela china en la cual se imparte formación y entrenamiento en PNL.
Lo primero que me llamó la atención es que de cada una de las presuposiciones básicas sobre las cuales reposa la PNL, entre ellas que el “mapa no es el territorio”, en China se explican con muchos más matices y ejemplos que en los manuales y libros que conozco de lo que podemos denominar “cultura occidental”.
Las bases de la PNL se basan en el hecho que la experiencia humana es subjetiva, algo que los antropólogos ya conocen muy bien por sus análisis comparativos de diferentes culturas. La forma de explicar esta presuposición básica, se aborda en China desde una filosofía muy elaborada durante siglos. Para describir la subjetividad de la experiencia humana, en la cultura china existen expresiones populares como “kanshanbushishan”, traducido como “la montaña que ves no es la montaña”. Podríamos explicarlo como “lo que ves no es la realidad”, es solo tu “idea de la realidad”. Dentro de este mismo contexto se aborda de forma más general que “dos personas no pueden ser iguales” puesto que sus creencias, valores y lo que denominamos “sistemas de normas” son diferentes, dado que sus experiencias vitales son diferentes. Además, no solo aceptan como un hecho fundamental que dos personas no podemos ser nunca iguales sino que en lugar de ver en esto una dificultad ven un valor, el de que las diferencias entre las personas construyen un mundo más variado y curioso.

El hecho que las perspectivas entre personas sean diferentes es una forma de enriquecer la comprensión del mundo que nos rodea. Desde esta perspectiva consideran que, a pesar de que dos personas no puedan ver el mundo del mismo modo, sí que pueden escucharse, respetar las diferentes miradas y construir buenas relaciones. Dar espacio a que otra persona exprese sus creencias, valores y “sistemas de normas” permite generar una comunicación eficiente y respetuosa. Cuando respetamos la forma de ver el mundo de otra persona, estamos facilitando que otra persona también escuche, comprenda y respete nuestra manera de percibir el mundo. El hecho que dos personas tengan formas diferentes de ver el mundo no solo es normal, sino que incluso no podría ser de otro modo. Este matiz es muy interesante porque viene a decir que a pesar de que dos personas se esfuercen en ver el mundo del mismo modo no podan conseguirlo totalmente. Es muy interesante porque esto quiere decir que “yo no puedo convencer  a otra persona de mis creencias”, solo puedo compartirlas con ella y que sea la otra persona que se acerque a mi manera de comprender el mundo desde su propia experiencia. Y esta es la base de una comunicación eficaz.

El año 2016 el Dr. Gloazzo y el Dr. Aguirre, del Hospital Perón de Avellaneda, Buenos Aires (Argentina), presentaron el libro “Cuando las palabras también curan”. Pensado tanto para pacientes del Servicio de Medicina Neurolingüística como para médicos y médicas, enfermeros y enfermeras y todo el personal sanitario, el libro aborda el ser humano desde la perspectiva biológica, emocional y comunicativa. Los seres humanos nos comunicamos a través del lenguaje, las palabras tienen un efecto sobre nuestros valores y creencias y, por lo tanto, sobre nuestras emociones. Poder expresarnos libremente es la base de una buena comprensión tanto de uno mismo como de los otros.

Una de las reflexiones principales que plantean los doctores Gloazzo y Aguirre es “¿por qué nos enfermamos?”. Esta pregunta, en frío, puede causarnos rechazo y generar una primera respuesta como: “Pues por nada, yo no quiero enfermar!”. Incluso puede generarnos enojo: “Vaya tontería!”.
Sin embargo, cuando estamos enfermos y nos sentimos acompañados y alguien nos escucha sin juicios, sin consejos sobre lo que tenemos o no tenemos que hacer… Entonces, ante la pregunta: “¿Qué está pasando en tu vida ahora?”, puede suceder que empecemos a relatar hechos que han ocurrido o están pasando en nuestras vidas, que pueden tener influencia en cómo nos encontramos.

Sin ir más lejos, una pérdida o separación de un ser querido requiere un tiempo de luto, de despedida. Si no podemos llorar y aceptar esta pérdida, nuestro cuerpo lo expresa.
Hay muchos estudios, ya desde los años 60 del siglo pasado, en que se relacionan estados emocionales, como la tristeza mantenida en el tiempo, con una bajada de defensas. Un miedo crónico (de perder la seguridad de un trabajo, de no ser querido o respetado, de no ser aceptado para no ser capaz de cumplir con unas expectativas, etc.) puede generar estados de tensión y ansiedad.

Hipócrates. Siglo V a.C, Grécia.

Las tristezas o miedos pueden ser la expresión de deseos profundos de ser aceptados, reconocidos, comprendidos, apoyados, estimados o respetados. Estos aspectos profundos, que influyen en nuestros estados de ánimo y en nuestra fisiología, son los que los doctores Gloazzo y Aguirre proponen atender a través de las sesiones de medicina neurolingüística. Y no solo esto, sino que el paciente se dé cuenta de lo que necesita y que, de forma responsable y asertiva, se implique a dar los pasos necesarios para mejorar estos aspectos de su vida.

Las sesiones de medicina neurolingüística se llevan a cabo en paralelo a los diagnósticos y tratamientos habituales que cada paciente recibe en el hospital, con el seguimiento de los diferentes especialistas. Es un servicio complementario que nunca pretende sustituir las prácticas médicas habituales, sino que busca los recursos del paciente por facilitar los procesos de recuperación.

En una sesión de MNL, básicamente se abordan estas cuestiones a través de preguntas de lo que en PNL denominamos Metamodelo del lenguaje y condiciones de buena formulación de objetivos:

1. ¿Cuál es mi estado ahora mismo?
2. ¿Qué ha influido en el hecho que me encuentre así?
3. ¿Cuáles son mis objetivos a estas alturas?
4. ¿Qué puedo hacer para colaborar a sentirme mejor?
5. ¿De qué recursos internos dispongo para conseguir estos objetivos?

“Para llegar a las respuestas correctas, se tienen que formular las preguntas correctas”, dice el Dr. Julio Gloazzo.

El mes pasado tuve la oportunidad y el placer de conocer personalmente a los doctores Julio Gloazzo y Juan Pablo Aguirre. Hace casi diez años, los doctores Julio Gloazzo (reumatólogo), Willam Estrada (neuro-cirujano y reumatólogo) y Juan Pablo Aguirre (urólogo, especialista en andrología) fundaron el servicio de Medicina Neurolingüística (MNL) del Hospital Perón de Avellaneda, Buenos Aires.

Se habían formado en Programación Neurolingüística (PNL) y se preguntaron si podían hacer algo más por sus pacientes. Algo completamente diferente de lo que se había hecho hasta el momento, con la intención que sus pacientes pudieran sentirse y recuperarse mejor.

Empezaron a analizar los diferentes aspectos y formas de trabajar que les había enseñado la PNL y vieron que había posibilidades de ayudar y apoyar a sus pacientes en sus procesos de recuperación. Así es como nació este servicio de medicina neurolingüística.

A lo largo de los años, a este equipo inicial, se han ido sumando médicos de diferentes especialidades.

Actualmente, este servicio trabaja con pacientes de todas las especialidades y diagnósticos clínicos y colaboran con los diferentes departamentos del Hospital. Su objetivo es el de mejorar el resultado de los tratamientos médicos y el estado anímico de las personas que atienden. Combinando diferentes formas de diagnóstico y terapia junto con la MNL se consigue que los pacientes mejoren más rápidamente.

La MNL tiene su base en la PNL (Programación Neurolingüística). Según el Dr. Gloazzo a la mejora de los pacientes se llega por diferentes  caminos. Lo más importante es conocer posibles causas que originaron la dolencia y a partir aquí “conseguir que el enfermo desarrolle  actitudes para conseguir, él mismo, vencer la dolencia”.
Cuando una persona entra a la consulta de MNL se encuentra con un médico que trabaja con la comunicación médico-paciente, puesto que la empatía y la buena comunicación son las bases a través de las cuales el paciente pueda estimular todos las herramientas que tiene en su interior y curarse, “además de los antibióticos”.

Una vez conocida la causa, que el enfermo se pregunte “¿Qué me puede haber llevado hasta aquí? ¿Qué factores pueden haber influido?”, es imprescindible para que se comprometa consigo mismo y se implique en su curación.

Los médicos del Servicio de Medicina Neurolingüística hacen las sesiones de seguimiento para acompañar a los pacientes en sus procesos de recuperación. Para esto,  también hace falta que la persona descubra los recursos que tiene a su interior, sus propias fortalezas, que sepa utilizarlas y así complementar el tratamiento médico convencional.

El Dr. Gloazzo afirma que ya han pasado más de cinco mil enfermos por el servicio y se encuentran
mejor en un 95% de los casos. En 2016 el Dr. Gloazzo y el Dr. Aguirre presentaron el libro “Cuando las palabras también curan”, donde explican que “el cambio es un camino para la curación. No se puede mejorar ninguna situación de la vida si no se cambia lo que nos lleva a ella”.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “anclar una experiencia” en PNL?

¿A quién no le ha ocurrido de escuchar una música o ver una foto y recordar, de repente, una situación vivida? Seguramente hay olores que nos recuerdan a personas o lugares específicos.

La conexión entre ver una imagen, escuchar un sonido o notar alguna sensación y que aparezca, de forma inmediata, un recuerdo, es algo que puede ocurrir varias veces durante el día.

En PNL esta conexión entre ver una imagen, sentir algún sonido, notar un olor, un sabor o tener alguna sensación táctil y que aparezca de repente un recuerdo determinado, se denomina anclaje.

Un anclaje recibe también el nombre en psicología de reflejo condicinal o condicionamiento clásico.Se trata de una característica del sistema nervioso, que nos facilita aprendizajes rápidos en forma de estímulo-reacción.

Ivan Pavlov (fisiólogo y psicólogo ruso) estudió conductas de los perros, a los que daba comida al mismo tiempo que hacía sonar una campanita. Al cabo de un tiempo los perros habían asociado de forma inconsciente el sonido de la campanita al acto de comer, y sólo escuchando la campanita ya empezaban a salivar. Pavlov creó anclajes en los perros, en los cuales el estímulo auditivo de la campanita activaba la reacción fisiológica de la salivación.

Los anclajes hacen que podamos recordar de una forma inmediata estados y emociones de situaciones vividas y pueden llegar a ser tan intensas, que sólo de escuchar una música podemos notar en nuestro cuerpo las sensaciones fisiológicas del momento al cual nos transporta la música.

Esto también nos puede pasar con experiencias desagradables: los anclajes pueden hacer que después de un mal momento, por ejemplo un susto o un accidente, aparezcan reacciones exageradas delante de estímulos concretos. Si esta mañana me he asustado porque casi me atropella un autobús, es muy probable que durante un tiempo, la imagen o el ruido de un autobús me active el recuerdo y mi cuerpo vuelva a sentir la misma sensación de miedo. Esta reacción es instantánea, automática y no controlada por nuestra mente.

Todos tenemos muchos anclajes aprendidos de los cuales no somos conscientes. Los anclajes pueden hacer que cambiemos de estado de ánimo de forma instantánea. Si estábamos de buen humor y de repente comenzamos a sentirnos molestos, podría ser debido al hecho que se ha activado un anclaje inconsciente que nos trae recuerdos incómodos o desagradables.

Lo interesante y la buena noticia sobre los anclajes es que podemos aprender a anclar a voluntad experiencias agradables. Si, por ejemplo, en el momento de estar viendo una puesta de sol, desde un estado interno de paz, hacemos algún gesto con las manos o dedos, si el anclaje está bien hecho, cuando repetimos este gesto, aparece el recuerdo de la puesta de sol, y lo que es más importante, la sensación interna de paz.

La PNL nos enseña a anclar estados agradables y también a desanclar estados desagradables o dolorosos. Anclar o desanclar no modifica nuestro recuerdo de los hechos sucesos, lo único que hace es intensificar la sensación interna que va asociada al recuerdo.

 

 

 

Una de las bases de la PNL es que la experiencia es subjetiva. ¿Y a qué nos referimos cuando decimos que la experiencia humana es subjetiva?
Todo el mundo estará de acuerdo con que las personas humanas somos diferentes, con diferentes puntos de vista, con diferentes capacidades de percepción de nuestros sentidos. Hay personas con más agudeza visual, otras con más oído musical, otras con mayor capacidad de sentir emociones, etc.


También podemos estar de acuerdo con que las experiencias, los hábitos o habilidades desarrolladas en nuestra vida condicionan nuestra forma de vivir las diferentes situaciones vitales. Si alguien se dedica profesionalmente al diseño gráfico, su grado de entrenamiento a observar colores y formas quizás le dará más facilidad de fijarse en esos detalles más visuales que alguien que se dedique a componer música.
Supongamos que muchas personas asisten a una misma fiesta, sometidos a muchos estímulos externos y, a la salida, alguien va preguntando a cada una de las personas: “¿cómo ha sido tu experiencia en esta fiesta? Aunque habrá diferencias entre las diferentes respuestas , seguramente coincidan descripciones generales sobre si había mucha gente, el tipo de música, si había comida o no, etc.
Pero cuando las personas empiecen a valorar y a opinar empezarán a ser obvias las diferencias. Las personas podrán coincidir en si la temperatura era alta o no, pero aún siendo la misma temperatura para alguien puede haber sido agradable y para otro sofocante.
Si concretamos más en la idea de experiencia subjetiva , haciendo un zoom y mirando más en la experiencia de las personas.
Hay un nivel de experiencia subjetiva más profunda, la relacionada con aspectos como el estado de ánimo y las experiencias vividas que nos condicionan emocionalmente (quizás una música nos gusta pero si nos recuerda una situación triste no disfrutamos cuando la escuchamos). Respondemos a preguntas como: ¿cuando has notado que tenías ganas de comer? o ¿cómo y cuando hemos ido a buscar a alguien porque teníamos ganas de hablar un rato? o ¿qué temas has escogido para hablar o cuando han aparecido sensaciones de aburrimiento o de diversión? Nos damos cuenta que estos aspectos todavía pueden ser más subjetivos porque dependen de pautas y aprendizajes que pueden venir de nuestra infancia y muchos pueden ser inconscientes.
Para darnos cuenta de estos aspectos puede ser necesario un cierto grado de entrenamiento en el auto-conocimiento y la auto-observación.
La PNL proporciona una forma muy elegante : el metamodelo del lenguaje, para explorar y tomar consciencia de las pautas y estrategias personales de comportamiento. El metamodelo de lenguaje constituye un conjunto de pautas lingüísticas y preguntas para investigar el origen de nuestras creencias y nuestra forma de interpretar el mundo que nos rodea, basadas en las experiencias subjetivas de cada uno.
Puede parecer difícil de entrada pero la práctica de esta capacidad de auto-consciencia que todos tenemos es la puerta para modificar conductas automáticas. Esto nos permite vivir más alineados con nuestros valores y gozar de aquello que nos hace sentir más felices.

 

Eulàlia Robert, directora de PNL Barcelona, habla en el periódico 9 Magazine de la relación de la PNL con la antropología.

La antropología, en su origen, se podía definir como una ciencia especializada en el estudio de las sociedades que son muy diferentes de la nuestra. No obstante, y especialmente a lo largo de las últimas décadas, los antropólogos han llegado a comprender que esta diferencia conceptual entre “nosotros” y “los otros” desaparece, una vez aprendemos a considerar a otros seres humanos como algo cercano.

La antropología es una ciencia basada en el diálogo sociocultural, la PNL es un modelo avanzado de comunicación.

La antropología estudia la diversidad de sociedades del ser humano, en sus entornos. En la actualidad, las áreas de investigación son muchas: procesos económicos, técnicas y tecnologías, formas de conocimiento, prácticas lingüísticas, formas simbólicas, políticas, religiosas, jurídicas, educativas,escenarios corporales y subjetivos, formas de estructuración social según diferencias étnicas, de género, etc… En cualquiera de estos campos, los antropólogos intentan ampliar el conocimiento sobre como los seres humanos van creando su sociedad y su cultura. Y todo esto esta basado en como las diferentes sociedades estructuran sus creencias, valores y sentido de la identidad.

Una definición de la PNL es el estudio de la experiencia subjetiva. Esto parte de la base que los seres humanos vivimos las experiencias vitales des de la subjetividad y esta subjetividad viene condicionada también por las creencias, valores y sentido de la identidad de cada persona.

Así, la antropología y la PNL comparten los mismos intereses. Lo que la antropología estudia en el ámbito cultural, la PNL lo hace en lo personal.

La PNL está interesada en saber como las personas percibimos el mundo que nos rodea. La PNL es, en primer lugar, curiosidad por entender, y la curiosidad es la primera herramienta de un antropólogo. Un antropólogo valora especialmente la primera mirada a aquello diferente a nosotros, cuando todavía aquello diferente parece extraño. A partir de este momento, del acercamiento necesario para entender al otro, poco a poco van desapareciendo las diferencias y vamos encontrando al otro cada vez más comprensivo y más parecido a nosotros.

Para las dos disciplinas, la empatía constituye la base de la comprensión y la mejora de la comunicación entre las personas.

Cuantos más encuentros tenemos con culturas y personas diversas, más ampliamos nuestra forma de ver el mundo.

Como dijo el geógrafo, explorador y naturalista, nacido en el siglo XVIII, Alexander  von Humboldt, ” Viajar es terrible para los prejuicios”.

La PNL (Programación Neurolingüística) nace a mediados de los años 70, cuando Richard Bandler, terapeuta de la escuela de psicología Gestalt y John Grinderlingüista, empiezan a estudiar qué hace que algunas personas sean capaces de expresar mejor que otras sus pensamientos. 

Comenzamos por lo más sencillo. ¿Es posible intentar explicar qué es la PNL con algunos conceptos sencillos?

La PNL sería como un estudio avanzado de la comunicación humana. Se basa en estudiar la forma de comunicarse , la utilización del lenguaje. El lenguaje está directamente relacionado con el pensamiento, el diálogo interno. Estudiamos como formulamos las creencias que tenemos como seres humanos: el lenguaje está relacionado en como experimentamos y interpretamos el mundo que nos rodea.

¿Todos la hacemos igual, esta interpretación?

No. Un mismo hecho, hay personas que lo pueden interpretar como divertido, arriesgado, estimulante o amenazante. La PNL quiere comprender como procesamos la información, de qué manera buscamos significados a algo que no comprendemos y como esto configura nuestro sistema de creencias y valores. Estas vienen de aquello que hemos experimentado o vivido.

Cuando habla de lenguaje, ¿es el verbal o el no verbal?

El nacimiento de la PNL se basa en el lenguaje verbal. Se estudia qué estructuras o formas utilizan algunas personas que han sido influyentes en la comunicación. Todos influimos a través del lenguaje: es tomar consciencia de como podemos conducir hacia un tipo de pensamiento o otro. Esto fue en un inicio. A partir de aquí, la PNL empieza a profundizar en el conocimiento de la conducta humana, de las motivaciones más profundas, de lo que es consciente o inconsciente. Y aparece la comunicación no verbal, con un contenido comunicativo a veces más grande que el de las palabras, porque es más espontaneo.

Si no todos reaccionamos igual delante de un mismo hecho, ¿es más difícil aplicar unos parámetros generales en la PNL?

Sí y no. Primero de todo hay estrategias, un conjunto de operaciones internas que cuando las ponemos en marcha las personas, funcionan en algunos casos. Aprendiendo cuales son los elementos clave que hacen que alguien sea muy bueno en comunicación, puedo modelar lo mismo. Imaginemos una estrategia de motivación: hablo con alguien que se motiva fácilmente y a mi en cambio me cuesta motivarme.

Puedo preguntarle a esa persona que hace para motivarse y quizás es imaginarse que aquello que quiere hacer ya lo ha hecho y lo visualiza. La visualización activa el sistema nervioso.

Modelar es un concepto que utiliza la PNL. ¿Podemos conformar el pensamiento a voluntad?

Cuando modelamos lo que hacemos es entender como se organiza una persona internamente, qué imágenes visualiza, qué pensamientos tiene, qué recuerdos le vienen a la mente…como se habla internamente. Todo esto forma parte de una estrategia. Modelar sería como poner en marcha la misma estrategia: identificarla, aprenderla y probarla. Darnos cuenta que cuando hacemos las cosas de aquella manera, conseguimos un resultado.

¿Como hace la PNL para estudiar las pautas de comunicación de una persona?

De forma directa o indirecta. Hay un lenguaje que es muy instintivo, el de los ojos. Lo que conocemos como accesos oculares. Por ejemplo, si miro hacia arriba y a la izquierda cuando hablo, es posible que esté conectando con una imagen recordada. Si mis ojos se van hacia la derecha, es posible que piense en cosas que yo he vivido y que puedo cambiar. La misma persona puede no ser consciente que esta haciendo estas operaciones internamente pero una persona entrenada a observar los ojos la puede ayudar a serlo. Esto sería modelar una estrategia.

Habla de la ayuda. ¿Pero hay un momento en que esto lo puede hacer uno mismo sin ayuda?

Sí, cuando hemos aprendido como son estas estrategias, después puedo hacerlo yo sola. Des de la PNL, podemos entrar no solamente en el contenido de la experiencia sino en su formato. Por ejemplo: un recuerdo que me hace daño, que me pone triste cada vez que lo pienso. Si rescato de mi mente la estructura del recuerdo, puedo darme cuenta de como son las imágenes que lo acompañan: ¿hay una luz concreta, un sonido? Todo esto configura una forma de vivir aquella experiencia. Le puedo poner más luz al recuerdo…y quizás no lo siento tan triste. O si esta muy cerca, lo puedo alejar para hacer bajar la intensidad de la emoción. Esto lo hacemos espontáneamente (¿sabe eso de ojos que no ven corazón que no siente?), pero lo podemos aprender: vivir una experiencia en primera persona, de forma asociada, o distanciarnos, de forma disociada. Para poder vivirla de una forma más sencilla.

Qué relación tiene la PNL con el mindfulness, una técnica de meditación que suele irle asociada?

El mindfulness nos propone tomar consciencia de donde ponemos la atención. Es importante el ahora y aquí, estar presentes en lo que estamos haciendo. La presencia es “estoy haciendo realmente lo que tengo delante”. Si estoy presente estoy enfocada, seguramente soy más eficiente. Si no tengo esta práctica puede ser que me distraiga, que empiece a pensar que haré o qué me pasará mañana y dejo de estar presente. Practicar la presencia es saludable. El mindfulness y la PNL se dan la mano. Cuanto más consciente sea de lo que estoy haciendo, más fácil será darme cuenta de la estrategia que tengo y cómo podría modificarla  para vivir una situación mejor. Pero el mundo de hoy nos lleva a una dinámica muy diferente, nos obliga a estar pensando y planificando siempre. Es uno de nuestros grandes retos. En el mundo de hoy que nos esta sobrepasando con información, que nos pide que pensemos y actuemos muy rápido, tenemos que encontrar un espacio para estar silenciosos, presentes. Encontrar un espacio de intimidad con unos mismo, para organizar nuestros pensamientos y sentimientos.

Cuando estudié antropología, lo que me gustó es que este supuesto de la PNL era la base de la antropología: un mismo hecho puede querer decir una cosa en una cultura y otra cosa diferente en otra. No es tan importante cual es mejor….¿mejor comparada con qué? Lo que importa es lo que quiere decir en cada cultura.

¿La PNL se puede utilizar como terapia para determinadas patologías o trastornos?Me parece que se aplica a las fobias…

Una fobia no deja de ser una experiencia intensa de impacto, en un momento determinado. Aquel hecho lo recordaré, me puede quedar muy grabado. ¿Qué podemos hacer desde la PNL? Lo que decíamos antes, disociarnos de ese recuerdo: cambiar la forma del recuerdo, y su manera de vivirlo.

¿Los anclajes también se pueden utilizar para reforzar sentimientos positivos?

Sí, porque igual que hemos vivido una situación de inseguridad, desconfianza o miedo, seguro que también hemos tenido muchas experiencias que nos han conectado con momentos alegres, con orgullo de haber conseguido un propósito…Estos impactos de plenitud que también hemos anclado. Y utilizamos estos recuerdos para facilitar que alguien pueda llegar a acceder a un estado positivo, de sentirse bien. Con mucho respeto, porque no se trata de que sea automático. Se debe de hacer de una forma muy cuidada, pero si la persona puede dejar la intensidad de la emoción, tiene muchos recursos para sentirse mejor. Que sepa responder en lugar de reaccionar. Reaccionar es saltar, responder es activar recursos.

PNL para superar estas situaciones, PNL para afrontar una entrevista de trabajo… Realmente, ¿en tantas cosas nos puede ayudar?

Constantemente nos estamos comunicando, con nosotros mismos y con los demás. Por lo tanto nos puede ayudar en muchas situaciones.

¿Con la psicología se tocan las fronteras? Los ven con una cierta prevención, los psicólogos a ustedes?

La PNL no se estudia solo desde la psicología, porque es comunicación. A mi, como he comentado, me interesaba desde la antropología, desde el punto de vista de las creencias. Para un antropólogo es básico identificar cuales son las creencias básicas sobre las cuales se organiza una cultura, la psicología entra más en el individuo. Conozco psicólogos que utilizan la PNL y otros que no. Tal y como yo lo vivo no son disciplinas que entren en conflicto sino que pueden sumar porque se nutren las unas de las otras. Pero si me pregunta si algunos profesionales lo viven de forma conflictiva? Quizás sí.

Sus detractores dicen que la PNL tiene una base científica escasa…

La PNL empezó intentando entender porque unas personas comunicaban mejor que otras. A base de probar esto y aplicarlo, se formó un cuerpo de prácticas y experiencias que se iban recogiendo. Pasado el tiempo cosas que la PNL  había descubierto en la práctica, se confirmaron por la vía de la neurociencia.

© Copyright – PNL Barcelona. Formación en PNL | Desarrollo WEB – Erick Canale