El año 2016 el Dr. Gloazzo y el Dr. Aguirre, del Hospital Perón de Avellaneda, Buenos Aires (Argentina), presentaron el libro “Cuando las palabras también curan”. Pensado tanto para pacientes del Servicio de Medicina Neurolingüística como para médicos y médicas, enfermeros y enfermeras y todo el personal sanitario, el libro aborda el ser humano desde la perspectiva biológica, emocional y comunicativa. Los seres humanos nos comunicamos a través del lenguaje, las palabras tienen un efecto sobre nuestros valores y creencias y, por lo tanto, sobre nuestras emociones. Poder expresarnos libremente es la base de una buena comprensión tanto de uno mismo como de los otros.

Una de las reflexiones principales que plantean los doctores Gloazzo y Aguirre es “¿por qué nos enfermamos?”. Esta pregunta, en frío, puede causarnos rechazo y generar una primera respuesta como: “Pues por nada, yo no quiero enfermar!”. Incluso puede generarnos enojo: “Vaya tontería!”.
Sin embargo, cuando estamos enfermos y nos sentimos acompañados y alguien nos escucha sin juicios, sin consejos sobre lo que tenemos o no tenemos que hacer… Entonces, ante la pregunta: “¿Qué está pasando en tu vida ahora?”, puede suceder que empecemos a relatar hechos que han ocurrido o están pasando en nuestras vidas, que pueden tener influencia en cómo nos encontramos.

Sin ir más lejos, una pérdida o separación de un ser querido requiere un tiempo de luto, de despedida. Si no podemos llorar y aceptar esta pérdida, nuestro cuerpo lo expresa.
Hay muchos estudios, ya desde los años 60 del siglo pasado, en que se relacionan estados emocionales, como la tristeza mantenida en el tiempo, con una bajada de defensas. Un miedo crónico (de perder la seguridad de un trabajo, de no ser querido o respetado, de no ser aceptado para no ser capaz de cumplir con unas expectativas, etc.) puede generar estados de tensión y ansiedad.

Hipócrates. Siglo V a.C, Grécia.

Las tristezas o miedos pueden ser la expresión de deseos profundos de ser aceptados, reconocidos, comprendidos, apoyados, estimados o respetados. Estos aspectos profundos, que influyen en nuestros estados de ánimo y en nuestra fisiología, son los que los doctores Gloazzo y Aguirre proponen atender a través de las sesiones de medicina neurolingüística. Y no solo esto, sino que el paciente se dé cuenta de lo que necesita y que, de forma responsable y asertiva, se implique a dar los pasos necesarios para mejorar estos aspectos de su vida.

Las sesiones de medicina neurolingüística se llevan a cabo en paralelo a los diagnósticos y tratamientos habituales que cada paciente recibe en el hospital, con el seguimiento de los diferentes especialistas. Es un servicio complementario que nunca pretende sustituir las prácticas médicas habituales, sino que busca los recursos del paciente por facilitar los procesos de recuperación.

En una sesión de MNL, básicamente se abordan estas cuestiones a través de preguntas de lo que en PNL denominamos Metamodelo del lenguaje y condiciones de buena formulación de objetivos:

1. ¿Cuál es mi estado ahora mismo?
2. ¿Qué ha influido en el hecho que me encuentre así?
3. ¿Cuáles son mis objetivos a estas alturas?
4. ¿Qué puedo hacer para colaborar a sentirme mejor?
5. ¿De qué recursos internos dispongo para conseguir estos objetivos?

“Para llegar a las respuestas correctas, se tienen que formular las preguntas correctas”, dice el Dr. Julio Gloazzo.

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