El poder de una pregunta: acompañar sin dirigir

En el acompañamiento, la tentación de dar consejos es constante. Pero el verdadero arte del coaching con PNL no está en decirle al otro qué hacer, sino en sostener un espacio donde la persona descubra sus propias respuestas.

Un cuento breve

Un aprendiz preguntó al maestro: —¿Cuál es la mejor forma de guiar a alguien? El maestro respondió: —¿Ves esa montaña? Si yo subo y te grito desde la cima cómo llegar, quizás me escuches. Pero si bajo y camino a tu lado, verás por ti mismo qué piedras evitar, dónde apoyarte y qué ritmo necesitas.

El acompañamiento desde la presencia

Coaching no es solucionar. Es acompañar. Y eso requiere:

  • Escuchar más allá de las palabras
  • Observar lo que no se dice
  • Hacer preguntas que abren, no que dirigen
  • Respetar los ritmos y procesos del otro

Una buena pregunta puede deshacer un nudo interno. Puede abrir una nueva posibilidad donde antes había confusión. Por eso en el coaching con PNL entrenamos el arte de preguntar desde la intención y la neutralidad.

Acompañar no es caminar delante, es caminar al lado.

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