Cuento: El ladrón y el maestro zen

Entró un ladrón en el santuario de un monje, maestro zen y le gritó, “Te corto la cabeza y la hago rodar al pie de los altares”. Quería robar las ofrendas del templo. El maestro seguía meditando y sin titubear le contestó, “Tranquilo, coge el dinero que necesitas y deja suficiente para pagar el impuesto del templo”. Y así lo hizo el ladrón a regañadientes. Al huir escuchó la voz serena del monje, “Da las gracias”. Y el ladrón a sentir la absoluta tranquilidad y autoridad con que habló el monje, le dio las gracias…

Tiempo después el ladrón fue detenido, acusado, entre otras fechorías, de robar las ofrendas del templo, delito castigado con la muerte. Llamaron a declarar al monje y le preguntaron si conocía al ladrón. El monje dijo que sí, que un día fue al monasterio, dejó unas ofrendas y dio las gracias. Así que la condena fue menor. Cinco años más tarde al salir de la prisión el ladrón volvió al monasterio, se hizo monje y adquirió fama de ser el más bondadoso de todos…

Tomeu Rosselló
Tomeu Rosselló
Profesor Didacta PNL

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