El piloto automático

Al hablar y muchas veces sin darnos cuenta, utilizamos un recurso lingüístico que son las metáforas. Por ejemplo, ¿qué significa que nuestra vida va en piloto automático? Decir “piloto automático” nos lleva a una situación en la que queremos contar otra cosa, pero nos sirve.

Cuando queremos en avión, por ejemplo, hay momentos del viaje en los que el piloto pone el aparato en “piloto automático”, ¿y eso qué supone? De forma sencilla podríamos decir que el avión «va solo», siguiendo un programa preestablecido y aprendido.

Cuando decimos que nosotros estamos en piloto automático significa que reaccionamos, que no somos dueños de nosotros. Nos gobiernan los estímulos, los condicionamientos, el hacer las cosas como siempre, según lo aprendido, como si sólo hubiera esta forma de hacer. Estamos atrapados en hacer, hacer, hacer y nos podemos angustiar o cansar o estresar con mayor facilidad. Esto es el famoso piloto automático, ese modo inconsciente en el que caminamos por la vida, sin darnos cuenta de lo que hacemos ni hacia dónde nos dirigimos.

Un estudio de la Universidad de Harvard reveló que el 47% de nuestro tiempo estamos en ese estado, es decir, ¡no estamos presentes en la mitad de nuestras vidas! Qué fuerte, ¿no?

Los estudios indican que normalmente estamos pensando en el pasado, que puede despertar la tristeza; o en un futuro, que se asocia con la ansiedad, con la preocupación. En pocas palabras, sufrimos por lo que ya pasó o por lo que todavía no ha pasado o quizá no suceda, quién sabe.

El piloto automático se conoce como «mente de mono», ya que representa los pensamientos en nuestra mente, que saltan de un lado para otro como un mono lo hace en las ramas de los árboles. La diferencia es que en la mente este movimiento es incesante, sin tregua, sin descanso. Estar pensando de esta forma no nos da tiempo para enfocar nuestra atención en lo que hacemos mientras lo hacemos. He aquí el automatismo.

Nos perdemos de disfrutar de las pequeñas y simples experiencias de la vida, desde tomar una ducha caliente hasta darte un minuto para dar un abrazo a las personas que quieres y lo más importante, realmente sentirlo.

Mindfulness es una invitación a que te pares y respires, y con este respirar, conectes una y otra vez con el momento presente, con tu conciencia, con este darte cuenta de cuál es la forma en que estás eligiendo vivir tu vida y gozar de estar presente en cualquier actividad cotidiana por más simple que sea. Cómo saborear la comida, sentir tus pasos al andar, reconectar con tu cuerpo y su lenguaje, estar presente para sentir las emociones con ecuanimidad, ya sean agradables o difíciles, y gracias a esta atención deliberada puedas aprender a ser observador de los tuyos pensamientos y elijas cuáles aportan y cuáles no a tu bienestar.

Mindfulness no es magia que arreglará todos tus problemas, pero sí que es el inicio de una actitud de responsabilidad, donde eliges hacerte cargo de reconocer y aceptar las cosas tal y como son. Se trata de empezar por enfocar tu atención en el momento presente, de despertar tu vida, de darte cuenta en qué lugar eres ahora y ser más consecuente con lo que realmente es beneficioso para ti y para el mundo en general.

Cuando desarrollamos conciencia, nos despertamos en ese momento presente. Y ser conscientes en el presente nos da el poder de cambiar toda nuestra vida.

Mindfulness nos permite parar, ver con claridad y responder en vez de reaccionar.

 

Artículo publicado en: https://9magazin.el9nou.cat/el-pilot-automatic/

Antoni Lacueva
Antoni Lacueva
Profesor Didacta PNL / Coach Certificado / Instructor certificado Mindfulness

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