¿Escucha activa? ¿O descubrimientos?

¿Escucha activa? ¿O descubrimientos?

Seguramente en algún momento hemos oído la expresión «Escucha activa».

Desde ámbitos relacionados con la comunicación como la PNL y el coaching, nos referimos a la escucha activa como un acto consciente y voluntario de estar atentos a lo que nos está contando una persona, con quien estamos hablando.

Una escucha activa implica atención a las palabras, los gestos, las expresiones faciales de una persona para entender lo que nos está queriendo decir.

 

La experiencia humana es subjetiva

Me gustaría abrir aquí un paréntesis para profundizar un poco. La programación neurolingüística, y actualmente muchas otras disciplinas relacionadas con la comunicación, ya parte de la base de que la experiencia humana es subjetiva. El mapa no es el territorio, es decir, la nuestra forma de entender el mundo no es el mundo que nos rodea, es sólo nuestra interpretación del mundo, y está influenciada por nuestras creencias, valores y todos nuestros aprendizajes de vida, conscientes y no conscientes.

Cuando contamos algo a otra persona, utilizamos la expresión oral para ir ordenando y organizando nuestros pensamientos y, de algún modo, el efecto de hablar es comprendernos algo más a nosotros mismos.

Si la persona con la que estamos conversando nos sabe escuchar bien, esta conversación es productiva porque nos proporciona claridad y comprensión.

 

El flujo de la comunicación

La persona que escucha, por su parte, si muestra interés genuino en lo que le estamos explicando, si tiene paciencia para que completemos las frases tal como queremos expresarlas, si está atenta a los mensajes de nuestras explicaciones, si va interaccionando con nosotros con pequeños resúmenes de lo que estamos explicando, sin consejos, sin interrumpir, sin distraerse, sin juzgarnos demasiado y sin interpretar a su aire nuestros mensajes, ya está haciendo una buena escucha activa.

Si nos mira a los ojos de forma relajada, como queriendo decir «estoy aquí, estoy atenta y te escucho», se va estableciendo un flujo de comunicación, que establece una base necesaria para permitir intercambios de ideas, puntos de vista, opiniones, que si no se hubiera construido esta base de escucha resultan muy difíciles de llevar a cabo.

¿Entrenamiento de escucha activa?

Hasta que no aprendí PNL no me había entrenado conscientemente en hacer escuchas activas. No era consciente de que las experiencias de las personas pudieran ser tan subjetivas y diferentes, no sabía cómo escuchar y, durante mis conversaciones, en realidad, a menudo estaba realizando ensayos internos de cómo respondería, de cómo argumentaría mis ideas relativas al tema de la conversación.

A medida que me iba dando cuenta de lo diferentes que podían ser nuestras experiencias subjetivas, me iba relajando porque me iba dando cuenta de que la finalidad de nuestras conversaciones no era tener razón sobre un tema, sino establecer un flujo adecuado para facilitar la comprensión mutua entre dos personas.

Es decir, el objetivo de una conversación es ir poco a poco comprendiendo la experiencia subjetiva de la otra persona. Ir descubriendo poco a poco las sus creencias, emociones, valores y sus interpretaciones del mundo. A partir de aquí, se abre un mundo de posibilidades y de creatividad.

 

Os deseo buenas escuchas activas y buenos descubrimientos del otro.

 

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Eulalia Robert
Profesor Didacta PNL / Coach Certificada

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