Libérate: las 4 preguntas que pueden cambiar tu vida

¿Estamos seguros?

En su libro «Amar lo que es» (Cuatro preguntas que pueden cambiar tu vida, Ediciones Urano), Byron Katie nos propone una forma lingüística muy elegante para cuestionar nuestras creencias limitantes. Normalmente, una creencia (o pensamiento) está asociada a un estado interno determinado (una emoción, un ritmo respiratorio y cardíaco, una contracción o relajación de ciertos grupos musculares, es decir, «un nudo en el estómago» o «un peso sobre los hombros»).

Por ejemplo, si creo que «mi amiga no me tiene en cuenta cuando toma decisiones», es muy probable que me sienta triste o enfadada, que sienta un nudo en el estómago cuando pienso en mi amiga y que no tenga ganas ni de verla ni de hablar con ella.

 

¿Somos objetivos?

Es importante tener presente que cuando tenemos una creencia, estamos convencidos de que esta creencia corresponde a «lo que sucede en la realidad». Es decir, estamos convencidos de que somos objetivos evaluando esta situación.

Pero dado que toda experiencia humana es subjetiva, una posible estrategia frente a una creencia limitante no es confrontar la creencia de entrada con una afirmación opuesta, sino cuestionar esta creencia desde la curiosidad. Es probable que un tipo determinado de preguntas vayan «desenredando» la creencia inicial hasta que nos encontremos en una situación más serena para valorar y aceptar, incluso, la validez de «la creencia opuesta».

El patrón de 4 preguntas reflexivas propuesto por Byron Katie resulta muy interesante porque no solo nos ayuda a tomar conciencia de nuestra creencia y de su posible origen, sino que también nos ayuda a tomar conciencia de cómo nos sentimos cuando creemos «esto» y de los beneficios que puede tener «creer algo opuesto».

Utilizando el ejemplo anterior «mi amiga no me tiene en cuenta cuando toma decisiones», aplicaremos el patrón.

 

Las 4 preguntas

Primera pregunta ¿Seguro que esto es cierto? Es probable que si esta pregunta se hace desde la curiosidad y no desde el juicio, ya nos haga dudar del 100% de su veracidad.

Segunda pregunta ¿Estás completamente segura de que tu amiga nunca te tiene en cuenta cuando toma decisiones? Seguramente, ante esta segunda pregunta, aparezcan recuerdos de situaciones en las que mi amiga me ha tenido en cuenta.

Tercera pregunta ¿Cómo te sientes cuando crees que tu amiga no te tiene en cuenta cuando toma decisiones? Es muy probable que, ante esta pregunta, la respuesta sea «me siento triste, enojada, poco reconocida…»

Cuarta pregunta ¿Cómo te sentirías si no creyeras que tu amiga no te tiene en cuenta cuando toma decisiones, es decir, si creyeras que sí te tiene en cuenta cuando toma decisiones? Es probable que la respuesta sea algo similar a «me sentiría mejor, más tranquila, me sentiría reconocida, quizás un poco alegre».

Este patrón con las cuatro preguntas nos lleva a una reflexión y toma de conciencia, más o menos profunda, que cambia nuestra percepción de una situación de conflicto o de un sentimiento basado en un pensamiento, y este cambio nos permite valorar esta situación de una manera más serena, más flexible y menos emocional. Y podría ser que con estas 4 preguntas sintiéramos que nuestra amiga sí nos tiene en cuenta.

Podemos anotar en un papel algún pensamiento relativo a alguien que nos «enfada» y luego hacernos las preguntas del patrón y anotar las respuestas.

¿Hacemos la prueba?

 

Como dice Katie:

«Lo que provoca nuestro sufrimiento no es el problema, sino lo que pensamos sobre el mismo». 

 

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Eulalia Robert
Profesor Didacta PNL / Coach Certificada
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