Mindfulness: cultivando ecuanimidad

Mindfulness es una manera de ser y una manera de ser que requiere práctica. Cuando observamos sin juicio el surgir de los fenómenos de la experiencia con una actitud de apertura y amabilidad vamos construyendo ecuanimidad. La mejor manera de comprender es experimentar y por eso la propuesta de una práctica que puedes hacer durante el día las veces que puedas.

  1. Encuentra una posición cómoda y respira hondo. Como si durante tres o cuatro respiraciones completas quisieras refrescar tu interior: inspirar y exhalar …
  2. Invítate a dejarte ir, relajarte y conecta con esta sensación.
  3. Entrando en tu cuerpo y mente, aquí y ahora.
  4. Observa durante unos instantes el fluir de la respiración y aunque en tu mente aparezcan pensamientos deja que tu mente vuelva con amabilidad a llevar la atención a las sensaciones de la respiración.
  5. Ahora deja que trabaje tu imaginación: el efecto de la imaginación no es imaginario.
  6. Imagina un momento en que te sientes equilibrado/a. Podría ser un momento en que estabas a punto de gritar, pero en cambio vas hacer una pausa. Podría ser cualquier cosa.
  7. Intenta recordar un momento en que te sentiste equilibrado/a. Observa si puedes ver, oír o sentir como era. ¿Dónde estabas? ¿Qué viste? ¿Qué escuchaste? Lo más importante, ¿qué sentiste dentro de ti?
  8. Si no te pasa nada, puedes imaginar una montaña. Una montaña es sólida, fuerte y poderosa. ¿Puedes recordar un momento en que sentiste la fuerza de una montaña o imaginar cómo es esto? ¿Cómo se siendo esto?
  9. Podríamos decir que las cosas fueron como fueron. Podría estar con ello como estaba. Puedo estar con las cosas como estaban. Puedes repetir las palabras en tu mente: Puedo estar con las cosas como estaban. voy manejar esto con fuerza, con ecuanimidad.
  10. Observa lo que sucede dentro de ti al recordar este momento o al imaginar la montaña. respira y nota lo que sucede dentro de ti.
  11. Ahora imagina algo que ha dificultado encontrar ecuanimidad, encontrar equilibrio. Podría ser alguna cosa simple, o quizás estás abrumado / a por el trabajo o la falta de trabajo.
  12. Las cosas son como son. Puedo estar con las cosas como son. Quizá no me gusten estas cosas, y esto está bien. Quizá no sean lo que quiero, pero puedo estar con ellos. Tengo la capacidad de estar con la vida tal como es.
  13. Cuando recuerdes esta situación, observa el que le pasa a tu cuerpo. Puede que haya un poco de tensión: contracción, constricción o aversión. Quizá no te guste. Querrías que fuera diferente. Sólo respira y nota.
  14. Ahora, usamos palabras que podrían ser útiles. Puedes imaginar enviarte estas frases a ti mismo en esta situación o enviarlas a la situación. Las cosas son como son. Puedo estar con las cosas como son.
  15. Repite las frases y luego verifica lo está sucediendo. Eres como eres. Puedo estar contigo como eres. Soy como soy.
    ¿Puedo aceptarme tal como soy? ¿Puedo capear esta situación con gracia, ¿con ecuanimidad?
  16. Mientras dices estas palabras, mira si puedes recordar cómo te sentiste en la parte anterior de la meditación y recrea este sentir aquí y ahora. Las cosas son como son. Puedo estar con las cosas como son. Quizá no me gusten estas cosas, y esto está
    bien. Quizá no sean lo que quiero, pero puedo estar con ellas. Tengo la capacidad de estar con la vida tal como es.
  17. Qué palabras vuelos decirte relacionadas con tu situación? Dilas ahora.
  18. Volvemos a este recuerdo, esta imaginación de la solidez, la fuerza y ​​la capacidad que todos tenemos dentro de nosotros para manejar lo que trae la vida. Siéntate aquí con esta sensación para respirar un poco más. Puedes decirte a ti mismo/a: lo que sea a lo que haya que enfrentarse, esto ha de venir y no lo sé, ¿puedo enfrentarse con ecuanimidad?

Antoni Lacueva

Presidente de la Asociación Profesional de Instructores de Mindfulness-MBSR

Este concepto se desarrolla con más profundidad en los cursos de MBSR.

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