Relaciones, expectativas y aceptación

Una visión consciente

Cuando prestamos atención a cómo vivimos las relaciones con otras personas, podemos darnos cuenta de que, a menudo, «esperamos» algo de estas relaciones, incluso a nivel inconsciente.

Algo similar puede suceder con situaciones de nuestra vida que «esperamos que sucedan de una manera determinada«.

Cuando esto ocurre, es como si tuviéramos una serie de objetivos o necesidades, a menudo inconscientes, y juzgamos si una relación o un suceso está bien o no, sólo si «a través de esta relación o suceso nuestros objetivos o expectativas quedan satisfechos«.

 

«Espero…»

Hablando desde mi propia experiencia vital y haciendo un recorrido retrospectivo de las relaciones con las personas que he sentido más cercanas, puedo darme cuenta de que, a menudo, he valorado las relaciones en función del «¿qué representa o me aporta la relación?«. Y, en el fondo, es como si estuviera comparando con algo que «espero que pase de una manera determinada«.

Sin ir más lejos y pensando en la relación con mis hijos (hijo e hija), me doy cuenta de que «espero» conductas determinadas y cuando estas conductas esperadas no se dan, empiezo a pensar que algo en la relación no funciona, que ha habido una conversación inadecuada, que algo ha interferido en una buena comprensión, y al final es que no he sabido vivir la relación desde «lo que está pasando en este momento es lo que hay, no está ni bien ni mal y no debería ser de una forma diferente a la que es«.

 

Aquí y ahora

Ahora a menudo utilizamos la expresión «de aquí y ahora» y no estoy segura de que en todos los casos estemos refiriéndonos al sentido más profundo de lo que significa «aquí y ahora» a lo que se refieren personas con mucha experiencia en meditación.

Tampoco estoy segura de que cuando hablamos de «Carpe diem» (una expresión en latín que hace referencia a «aprovechar el día de hoy«), utilicemos el sentido original de la expresión. He oído alguna vez la utilización de la expresión «Carpe diem» en un sentido superficial de «disfruta ahora y olvídate del mañana» como si en el fondo quisiera decir «olvídate de las consecuencias«. Y, leyendo la expresión tal como la usaba el poeta latino Horacio, el sentido me parece más profundo «aprovecha el presente ante la constancia de la fugacidad del tiempo«. Es decir, nada es eterno, todo va cambiando y no podemos hacer nada para que las cosas se mantengan como a nosotros nos gustaría.

 

La importancia de la aceptación

Cuando utilizamos estas expresiones en el sentido más profundo de percibir y vivir las cosas tal como están sucediendo, disfrutamos del momento tal como está pasando, sin querer que sea diferente a como es, es decir, desde una aceptación profunda, estamos entendiendo el flujo de la vida, el flujo de los eventos, estamos aceptando que las personas son como son y no como a nosotros nos gustaría que fueran.

Y estas formas de ser más conscientes son el primer paso para escuchar, entender y comprender mucho mejor a otras personas y como consecuencia nos acercamos mucho más unos a otros.

Eulalia Robert
Eulalia Robert
Profesor Didacta PNL / Coach Certificada

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