Cuéntame un cuento:

¿Porquè usar la metáfora?

Desde las épocas en que nuestros antepasados se reunían alrededor de las hogueras, los seres humanos nos contamos historias y cuentos, generación tras generación. El origen de los cuentos se remonta a los orígenes de la humanidad. La existencia de los cuentos se debe a la necesidad del ser humano de comunicarse. Los cuentos más antiguos que se conocen, tienen miles de años y vienen de Mesopotamia y del antiguo Egipto. Los cuentos en el fondo no dejan de ser metáforas de lo que pasa a nuestro alrededor, disfrazado de fantasía.



Podríamos definir la metáfora (del griego ‘más allá’) como una comparación entre dos términos que aparentemente no tienen ninguna relación, y, sin embargo, nuestro inconsciente les puede relacionar a través de algún tipo de analogía. A casi todos nosotros, cuando éramos niños, nos gustaba que nos explicaran cuentos. Incluso cuando ya habíamos escuchado un cuento en varias ocasiones, continuábamos queriendo escucharlo una y otra vez. Cuando nos hacemos adultos los cuentos siguen ejerciendo una atracción irresistible, en la mayoría de nosotros.

Los cuentos atrapan y nos permiten vernos reflejados en contextos y personajes que pueden estar muy alejados de nuestra realidad cotidiana. Y es, precisamente, esta distancia emocional de nuestra realidad la que hace posible que entremos en la trama de estas historias, estos guiones y estos personajes.

Sin embargo, al vernos reflejados en la trama de una historia, por ejemplo, con un personaje que debe superar dificultades para salir adelante, de alguna forma nos identificamos con el hecho de tener que superar estas dificultades y obstáculos y eso nos sirve de modelo de aprendizaje para aplicar en nuestras propias vidas. Los cuentos sirven de vehículo para transportar mensajes más o menos inconscientes, sirven para proporcionar soluciones a los callejones -aparentemente- sin salida.

Dicen los expertos que los cuentos y las metáforas «se cuelan entre los pensamientos y tocan directamente el nuestro corazón «. Nuestro lenguaje cotidiano está lleno de metáforas que todos comprendemos, aunque no se refieren estrictamente a nuestra realidad. Por ejemplo, cuando decimos tengo un nudo en la garganta, hay que ir con pies de plomo, esta responsabilidad es como llevar una losa en los hombros, podemos entender los sentimientos de quien pronuncia estas palabras, porque en algún momento nos hemos sentido así.

De hecho, es nuestro hemisferio derecho, más intuitivo, creativo y artístico, lo que establece estas conexiones simbólicas y hace que las entendamos. Los cuentos desarrollan la imaginación, la creatividad, nos obligan a pensar “fuera de la caja” y así nos permiten abrir opciones y alternativas, que no podríamos imaginar desde nuestro pensamiento más racional. El lenguaje metafórico es un puente entre el simbólico y el real. Los cuentos transmiten valores y creencias y constituyen una importante base de nuestra cultura. Los cuentos nos dicen lo que está bien y lo que está mal, a través de las consecuencias de las acciones de los sus personajes.

Una de las ventajas de utilizar cuentos y metáforas en nuestras comunicaciones y conversaciones es que permiten a la persona que escucha llegar a sus propias conclusiones sin que tenga que ser dirigida directamente para nadie. Y justamente por eso, son tan poderosos.

Así que no me digas lo que tengo que hacer, sólo cuéntame un cuento.

Eulàlia Robert

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