Reducir el estrés y la ansiedad, ¿Es eso posible?

Es fácil darse cuenta de que la vida moderna nos bombardea constantemente con situaciones estresantes y ansiedades que pueden afectar nuestra salud mental y en nuestro bienestar.

Y, aunque parezca difícil creer que esta situación es irreversible, podemos ver como la PNL ofrece herramientas que pueden ser muy útiles para gestionar estas emociones y recuperar la tranquilidad.

¿Es posible reducir el estrés y la ansiedad? Sí, y a continuación te mostramos algunas de las técnicas que, aplicadas de forma continua, con la práctica, lo consiguen. Te presentamos algunas herramientas que puedes empezar a utilizar hoy mismo para volver a conectar con tu bienestar.

 

  1. Anclaje positivo
    • Qué es: el anclaje es una técnica que asocia un estímulo físico (como tocar una parte de tu cuerpo) con una respuesta emocional positiva.
    • Cómo hacerlo: piensa en un momento en el que te hayas sentido muy tranquilo/a y feliz. Revive ese momento con todos los detalles posibles. Mientras lo haces, toca un lugar específico de tu cuerpo (como el lóbulo de la oreja). Repite esto varias veces hasta que el toque genere automáticamente esa emoción positiva. Cuanto más lo repitas, más fácil te será conectarte con esa emoción positiva, y así, salirte de la situación estresante que puedas estar viviendo.
  2. Reencuadre
    • Qué es: cambiar la percepción de una situación para verla de una manera más positiva.
    • Cómo hacerlo: identifica una situación que te cause estrés o que te moleste/incomode. Pregúntate cómo podrías ver esa situación desde otra perspectiva que te genere menos ansiedad. Por ejemplo, en lugar de ver una tarea difícil como una amenaza, considérala un desafío que te ayudará a crecer; en lugar de ver una situación difícil desde tu punto de vista, pregúntate cómo lo vería otra persona (tu madre, tu mejor amigo, un ejecutivo, una persona que se toma la vida de una forma menos seria…).
  3. Visualización positiva
    • Qué es: utilizar imágenes mentales para crear una sensación de calma y bienestar.
    • Cómo hacerlo: encuentra un lugar tranquilo, cierra los ojos y visualiza un lugar donde te sientas completamente relajado/a, como una playa, un bosque, ese rincón de tu casa en el que te sientes protegido/a… Imagina todos los detalles: los sonidos, los olores, la temperatura. Dedica unos minutos cada día a esta práctica, para poder conectar con la calma, y haz que forme parte de tus hábitos, por ejemplo, para empezar de una mejor forma el día.
  4. Disociación
    • Qué es: separarse mentalmente de una situación estresante para reducir su impacto emocional.
    • Cómo hacerlo: cuando sientas ansiedad, imagina que estás viendo la situación desde fuera, como si fueras un espectador, como si estuvieras viendo una obra de teatro o una película. Esto te ayudará a disminuir la intensidad de tus emociones y a abordar la situación de manera más objetiva.
  5. Cambio de submodalidades
    • Qué es: alterar las características sensoriales de una experiencia para cambiar su impacto emocional.
    • Cómo hacerlo: piensa en una situación que te cause ansiedad o incomodidad. Ahora, cambia detalles en tu mente de esa imagen, como poe ejemplo, haz la imagen más pequeña, menos brillante, o muévela más lejos o hasta que no la veas… si hay sonido, bájale el tono, haz una voz graciosa… Nota cómo estos cambios alteran tu percepción de la situación y reducen el estrés asociado.

Implementar estas técnicas en tu vida diaria puede marcar una gran diferencia en cómo manejas el estrés y la ansiedad, ya que, hoy en día, muchas situaciones que hemos normalizado, realmente nos producen algún tipo de estrés, más o menos intenso. Es por eso que practicar cada día, hará que tu cuerpo viva menos estresado, y se acostumbre a esta sensación.

Reducir el estrés y la ansiedad es posible, y también es accesible con las herramientas adecuadas. Solamente hay que saber cómo llegar a ellas, y cómo usarlas.

 

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