La inteligencia emocional viene determinada por cinco elementos que son esenciales para desarrollar nuestro potencial y habilidades:
- Conocer nuestras emociones.
- La autoregulación o gestión de las emociones.
- La motivación.
- La empatía.
- El liderazgo.
El primero y uno de los más importantes es el reconocer nuestras propias emociones. Ser conscientes de nuestras emociones significa estar atentos a nuestros estados internos y los estímulos que los provocan. Las personas que tienen la capacidad de gestionar sus emociones de la forma adecuada saben guiar mejor su vida y toman las decisiones con seguridad.
Con la Programación Neurolinguística aprendemos a reconocer qué causas disparan determinadas emociones y cómo definir nuestro estado presente así como el que deseamos para nuestro futuro.


